Un miércoles cualquiera, mientras estás en casa tranquilamente, sin hacer nada y haciendo todo a la vez, sin acordarte de nada en particular, pero de repente suena un telefono,llega un mensaje, un mail, tienes un comentario...¿quién es? primero sientes algo de ilusión pensando quien se a acordado esta vez de ti, quien quiere compartir alguno de sus valiosos segundos contigo, lees el nombre, y el estómago te da un vuelco, justo quien menos te esperabas, justo el/la causante del dolor que estaba ya casi olvidado o al menos no presente las 24 horas al día, con lo agusto que estabas con el distanciamiento, viendo que eras capaz de seguir tu vida sin esa persona en tu entorno, y empieza sa recordar y como no, la tristeza vuelve a llamar a la puerta, y aunque no la abras, logra colarse por un arendija y se acomoda a tu lado.
Se desanda lo andado y se vuelve a empezar, esta vez con algo más de peso, el peso que provoca el dolor prolongado.Que puntualidad ahora que estaba tranquila que tu existencia no me perturbaba vuelves a dar señales de vida. esperanzadoras pero punzantes, y se siguen clavando...
¿¿ALGÚN DÍA DEJARÁS DE DOLER??